En honor al amor,  quiero hablar sobre el amor propio,  específicamente sobre el amor propio en la práctica de Yoga. Si eres como yo, esta idea puede sentirse incómoda porque parece auto-indulgente y poco productiva.  (También tengo el peso de algunos maestros de Ballet del pasado con el lema “Sin dolor no hay recompensa”) Pero, estoy tratando de hacer el cambio hacia la compasión porque es tan importante, empoderadora y de gran ayuda para mantenerse constante con la práctica de Kundalini Yoga.

En la búsqueda de una buena práctica, es fácil caer en diálogos personales negativos. ¿Qué pasa si tu cuerpo no aguanta 26 ranas y paras antes? ¿Qué pasa si te comprometes a una sadhana de 40 días y lo olvidas un día? ¿Qué pasa si estás meditando con los brazos arriba, hay un fuerte dolor y tienes que bajar los brazos? ¿Eso significa que hemos fallado? ¿Significa que deberíamos sentirnos avergonzados? “No soy bueno, no puedo lograrlo, no valgo nada.” Absolutamente no. Estos son los momentos para la compasión. Si un ser amado sintiera dolor y tomara la decisión de parar, ¿Qué le dirías? Claro que le dirías algo así como “Buena elección. Cuídate. No te forces.”

Así que, ¿Por qué no nos tratamos a nosotros mismos de la misma forma? Porque nuestras críticas internas han tenido voces más fuertes por mucho tiempo. Recuerdo a Hari Kaur Khalsa hablando de esto en mi curso para maestros. Una de mis compañeras se sentía triste consigo misma después de la sadhana (que comenzaba a las 4:45). Su tristeza era porque no podía sostener la postura de guerrero 22 minutoscantando Wahe Guru Wahe Jio. Ella sentía que sentía que era un fracaso. Hari respondió, “Cómo puedes ser un fracaso si te despertaste antes que el sol? ¿Cómo es que podría ser algo menos que una victoria?”

Se trata de cambiar nuestras maneras de pensar. Pero,¿Cómo empezamos a ver estas victorias? ¿Cómo abrimos el espacio en nuestros corazones y mentes para amarnos en lugar de condenarnos? Aquí hay unas sencillas prácticas para llamar a la compasión a ti mismo, silenciando la mente:

1) Mantra: Cantar cualquier mantra te traerá a un espacio positivo, pero Kundalini Yoga ofrece un hermoso mantra que claramente construye al amor propio: “Beautiful Am I, Bountiful Am I, Blissful am I.”

Las tres versiones que amo son “Beautiful Am I” del álbum ‘Livelight’ de Aykanna, “Bountiful, Beautiful, Blissful” de Harnam en su álbum ‘A Fearless Heart’ y la versión de Bachan Kaur en Angels in the Amrit. Solo escúchalas, cántalas, disfruta y créelo.

 

 

2)   Una meditación: Hay una hermosa práctica en el libro “Meditaciones para un comportamiento adictivo” de Mukta Kaur Khalsa llamada “Meditación para conquistar el ánimo” (p. 34). Esta sencilla meditación con un mudra fácil, un patrón de respiración y un enfoque te ayudará a disolver cualquier actitud contraproducente.

Si podemos dejar la idea de que el amor propio es egoísta y cultivamos gentileza hacia nuestra práctica y hacia nosotros mismos, podemos liberarnos de toda energía de condena. Si nos presentamos frente a nuestros tapetes de Yoga con compasión más que con críticas internas, podremos mantener más nuestra práctica.  Si “faltas” a tu práctica, pregúntate que le dirías a alguien que amas, y dilo internamente hasta que de verdad lo creas.