Como muchas personas, mis ideas sobre la mujer y la feminidad fueron formadas por mi familia y mi cultura. Mi madre tenía un gran trabajo y siempre fue una ganadora en mi familia, mientras mi padre se quedaba en casa con los niños mientras estábamos en la escuela.

Crecí escuchando sobre la inequidad de género y sobre las divisiones de sexo que no reflejaba la situación de mi familia, pero parecían reflejarse en las familias de mis amigos. Fui a una Iglesia que de alguna manera era neutral (Tuvimos a una mujer asociada por un tiempo), pero vi grandes divisiones de género en el mundo religioso a mi alrededor.

Escuché canciones con letras como “Si soy un hombre, entonces seré tomada en serio…Si soy vulnerable seré pisoteada.” Incluso aunque mi madre era muy exitosa en la cerrera de su elección, llegó ahí siendo asertiva y adoptando comportamientos que eran considerados “masculinos” mas que “femeninos.” Esto me dejó con una sensación de que el mundo me defraudaría, y que la única manera de ser exitosa era siendo dura y protegiendo lo que era suave y vulnerable en mi. La “feminidad” tenía que salir y la “masculinidad” entrar.

Cultivé un carácter que era “duro” – No expresaba muchas emociones, y no me permitía llorar o demostrar “debilidad”. Incluso fui muy lejos y vestía ropa de hombre durante mucho tiempo. Desafortunadamente, esta manera de pensar ocasionó que me cerrara a lo que era mi más grande fortaleza. No confiaba en mis emociones y en mi intuición, viéndolo como debilidad y terminaba tomando decisiones en mis relaciones de manera que causaban dolor a los involucrados.

Mientras comencé a estudiar Yoga seriamente, llegué a reconocer el error en mi manera de pensar. Estaba representando ideas Piscianas sobre la fuerza y el poder, más que ideas acuarianas de sinergia e interconexión, escondiendo mi corazón y reprimiendo mis emociones, incluso estaba debilitándome. Las personas alrededor de mi no podían decirme lo que sentían verdaderamente, y corría el riesgo de ofenderme o de herir mis sentimientos sin advertencia. Si me hubiera permitido ser vulnerable y expresar mis emociones auténticamente, mis interacciones con otras personas hubieran sido expansivas en lugar de restrictivas.

Sean cual sean tus antecedentes espirituales, los textos sagrados y las enseñanzas del mundo enfocan la fortaleza en su corazón abierto. Las cosas que son rígidas tienden a romperse rápidamente. Las que son suaves y más flexibles tienen una fuerza que no se compara con la “dureza.” Mientras tener el corazón abierto es beneficioso para los hombres y mujeres, siento que para la mujer es fundamental. Yogi Bhajan enseñaba que como mujer, somos 16 veces más poderosas que los hombres. Eso significa que tenemos el potencial de ser 16 veces más positivas y 16 veces más negativas. Si actuamos desde un lugar de rigidez y dureza, podemos hacer un gran daño. Si actuamos desde nuestros corazones, tenemos el potencial de hacer un cambio positivo en el mundo.

Si alguna vez te has identificado con alguna de estas batallas que yo tuve, tal vez te preguntes cómo puedes cambiar tus ideas sobre rigidez hacia la fluidez, y de la dureza a la suavidad. No siempre es fácil, puede que no suceda de la noche a la mañana, pero hay algunas cosas que me han ayudado a abrazar mi feminidad y experimentar mi verdadera fuerza.

1) Yogi Bhajan enseñaba Kundalini Yoga con la finalidad de ayudar a otras personas a abrazar su gracia y dignidad. Les dio a sus estudiantes nombres espirituales que terminan en Singh o Kaur como recordatorio de que somos princesas y príncipes de Dios. Animaba a la gente a vestirse con ropa modesta y blanca como una herramienta de sentir su expansión. Puedes tratar de incorporar más blanco en tu armario y ver cómo te sientes y cómo los demás responden a ti. Si no tienes un nombre espiritual, puedes considerar aplicar para recibir uno. No tienes que usarlo públicamente y puedes optar por usarlo como tu mantra personal y como recordatorio de la identidad de tu alma.

2) Hay muchos mensajes que vienen a nosotros de todas partes, diciendo lo que deberíamos o no ser. Esto es verdadero incluso en las enseñanzas yóguicas. Hay momentos en que puede ser abrumador, y puedes comenzar a sentir que nunca podrás vivir en esos ideales que son presentados frente a ti. Recuerda que Yogi Bhajan dijo en una de sus lecturas: “Una cosa jamás defraudará a una mujer: Su propia luz y su propia radiancia como mujer. Si la luz dentro de ti puede guiarte, definitivamente evolucionarás.” Si necesitas ayuda conectando con tu luz interna, intenta realizar una meditación que te ayude a encontrar tu camino esencial hacia la plenitud.

3) Fortalece tu corazón a través del Yoga y la meditación.  Existen diversos manuales que consulto frecuentemente. En las páginas de introducción del libro Transiciones a un mundo centrado en el corazón, Guru Rattana dice “Muchos de nosotros encontramos casi imposible relajarnos en el corazón, lo que puede ser considerado como negatividad, enojo y miedo…este músculo puede ser relajado de una manera simple, solo permitiendo que la energía fluya hacia los centros superiores.” Cuando puedes relajarte y tirar las paredes que tú mismo has construido, tu energía fluirá libremente en otras áreas de tu vida también. También recomiendo practicar series que incluyan danza porque realmente ayuda a mover la energía. Sea cual sea la práctica que elijas, tienes que saber que estás construyendo fuerza para ti y las personas a tu alrededor.