“Confiar en el Universo” parece un consejo de la nueva Era, pero tiene sus raíces en la sabiduría antigua. Hay ocasiones en que este consejo resuena y otras en que es confrontado por una fuerte oposición. ¿Cómo se puede obtener lo que  se necesita, únicamente  confiando?

Confiar no significa no realizar ninguna clase de la acción. Es más bien una creencia con una visión más general en la que independientemente del resultado, uno  obtiene lo que necesita. Es asumir la responsabilidad. En cualquier profesión sigue siendo necesario que haya una preparación,  práctica y ejecución. Sólo podemos controlar aquellos “controlables”, pero no siempre podemos controlar el resultado.

Al final, sólo puedes hacer tu parte con la mejor de tu capacidad. El resto será por la gracia de Dios. Puedes “tocar a la puerta” las veces que quieras y convertirte en el mejor, pero no puedes garantizar que alguien responderá el llamado.

Nos esforzamos tanto por obtener un determinado resultado que a veces nos tratamos como máquinas en lugar de personas. Incluso, cuando no conseguimos lo que queremos,  podemos castigarnos a nosotros mismos ya que existe la creencia de que no es suficiente, la cual sólo nos hace crueles e infelices. Tener todo lo que deseas es una victoria vacía sin ti mismo. El no tener gratitud es como comerse un postre,  sin contar con las papilas gustativas para disfrutarlo.

Confiar en el Universo y conseguir lo que queremos no se excluyen mutuamente, sino que son uno mismo cuando actúas desde un lugar de co-creación. Actuar desde el flujo divino es tomar la responsabilidad de uno mismo, el control de lo controlable  y el saber que Dios se encargará del resto, independientemente del resultado.

Aquí algunas maneras de cómo  Kundalini Yoga puede ayudar:

Desarrollo de prosperidad.

La prosperidad no es algo que se encuentra fuera de ti, está dentro de ti. No se trata de cumplir tareas y sólo ver como fluye el dinero. Comienza con la creencia de que eres merecedor. Todos podemos dar, pero una de las luchas más grandes que se tiene es sobre la capacidad de recibir. Cuando comprendemos lo valiosos que somos en el interior entonces, nos convertimos cada vez más valiosos externamente. El amor es algo asombroso que te hace sentir indescriptible. No importa nada más, porque tú eres tú. Nada que venga del exterior es de ningún valor comparado con lo que está dentro. Eso es prosperidad.

 Sistema Nervioso

Algunos creen que el destino de una persona ya está predeterminado antes de llegar a la forma humana y que es nuestra rebelión contra ese destino la que crea los problemas. Independientemente de lo que creas, la vida tiene sus altibajos. Es el cómo naveguemos por esas corrientes y flujos de la vida lo que hace la diferencia. No todo irá siempre de acuerdo a nuestro plan porque hay un plan divino.

A veces ese plan puede diferir del nuestro, porque hay lecciones que necesitamos aprender para crecer. Un sistema nervioso fuerte permite caminar con gracia durante toda la vida, independientemente del resultado. El sistema nervioso no cambia lo que pasa en tu vida, pero hace que puedas manejarlo un poco mejor.

Una persona puede tener una mayor paz interior y sentirse indestructible como resultado. No siempre puedes controlar lo que Dios pone en tu vida, pero si puedes controlar tu manera de reaccionar, es decir, controlando lo controlable. Obtener lo que quieres no se trata sólo de lograr, sino de aceptar lo que ya tienes y permitir que se manifieste.

No-dualidad.

La no-dualidad es el saber que el Creador y la creación nunca se separaron. Eso es “Karta Purkh”. No es una creencia sobre la que uno piensa lógicamente; es un conocimiento que reside a un nivel muy profundo. La no-dualidad es el  más alto potencial humano para ser uno con Dios y por tanto uno con todo. A través de la no-dualidad con Dios, sabes que en buenas y aún en malas situaciones, la mano de Dios sólo tiene tu mejor interés en mente. Si Dios pudiera haberte hecho a ti más perfecto o que el camino que transitaras fuera más perfecto, lo habría hecho.